El "Montepío" es tan antigua como la misma Hermandad y es la única de su tipo que se mantiene dentro de los actuales gremios, germandats y cofradías de Semana Santa de Tarragona.

Su funcionamiento dentro de la Hermandad es completamente autónomo; cuenta con una reglamentación específica y con una caja y junta directiva propias, siendo el presidente de la Hermandad miembro nato de la sección. En la desfilada del Viernes Santo, tradicionalmente, la sección forma la presidencia que acompaña el Cirineo desde el año 1942 en que se tomó tal acuerdo.

La historia empieza el 12 de julio de 1903, cuando pasada la Semana Santa y después de varias reuniones, fueron aprobados los estatutos del Monte-Pío de la Hermandad de Jesús Nazareno, sección que nacía sin ánimo de lucro, basada en el principio de solidaridad entre sus afiliados, con el fin de dar servicios de tipo asistencial en caso de enfermedad y/o muerto de sus asociados, y fundada, al igual que la Hermandad, por Ramon Salas y Ricomá. El reglamento aprobado dice: "El Monte-Pío de la Hermandad de Jesús Nazareno tiene miedo principal objeto lo auxilio mutuo en los casos de enfermedad, inutilización y fallecimiento que ocurran entre los Hermanos, así como procurar su bienestar temporal y espiritual".

Su creación fue motivada por la situación social del momento, puesto que no existía, ni de forma institucional ni particular, un organismo que llevara a cabo las prestaciones mencionadas.
Algunas de las condiciones que se fijaban para poder ser socio eran ser miembro de la Hermandad, tener una edad comprendida entre los 15 y los 45 años, o una de tan curiosa como "tener empleo, oficio, ocupación determinada o medio de vivir". Por otro lado, había un seguido de obligaciones como también limitaciones con respecto a los socorros que se ofrecían. No se podía salir a la calle o trabajar sin tener la autorización del médico inspector. Simular una enfermedad comportaba la expulsión.

Las enfermedades crónicas no tenían prestaciones y las derivadas de una "mal conducta contra la moral o como consecuencia de peleas o desafiamientos", no tenían cobertura.
Las cantidades que la sección pagaba a aquellos que padecían algún tipo de enfermedad eran variables según los días que duraba o según si había habido o no intervención quirúrgica. En caso de que se produjera una incapacidad laboral total, si se traían un mínimo de seis años a la sección, se condonava el pago de la cuota y el resto de gastos y se otorgaba una mensualidad vitalicia de 75 pesetas.
Actualmente, con unos 200 socios, el "Montepío" está integrada a la Federación de Mutualidades de Catalunya y en su bagaje figura la medalla al Mérito Mutualista que le fue otorgada el año 1970.