| Ramon Salas y Ricomá, fundador de la Hermandad, arquitecto y tarraconense de arriba a bajo, dibujando y artista consumado de capital academicismo, aprendió las primeras trazas de la ornamentación y la perspectiva con el académico Bernat Verderol y Roig, que durante años impartió su maestría en Tarragona, y con Ramon Roig y Rodon, académico, dibujando, ilustrador de libros y conocedor del dibujo lineal. Salas y Ricomá ya desde bien joven destacó por su talento por las formas geométricas y para el dibujo ornamental.
Nació en Tarragona, en el si de una familia modesta, el 20 de abril de 1848, hijo del latero Pau Salas y su mujer Tecla Ricomá, fue bautizado a la parroquia de Santa Maria de la Catedral, tal y cómo consta en el libro de bautismos, al folio 630.
Salas y Ricomá inició sus estudios a las escuelas públicas de la capital, durante un tiempo estudió en el Seminario, y se matriculó al instituto General y Técnico de Tarragona. Cursó estudios de arquitectura a la Escuela de Arquitectura de Barcelona, traído por su gran pasión arquitectónica y por sus brillantes calificaciones, allí se licenció en Ciencias Exactas el año 1869, y obtuvo el título de arquitecto en el curso de 1873.
Un golpe acabados estos estudios, devolvió para dedicarse a la enseñanza como profesor de matemáticas al colegio de Tarragona de primera y segunda enseñanza, sito al almacén de grifos y cristalera de Agustí Virgili a la calle de Martí de Ardenya, donde años después fue catedrático y posteriormente director. A la vez que se dedicaba a la tarea docente, también ejercía de arquitecto: uno de sus primeros trabajos fue la construcción de la plaza de toros de Tarragona, construida e inaugurada el año 1883, durante las fiestas de Santa Tecla, y de la cual fue accionista y posiblemente, también por este trabajo, obtuvo la plaza de arquitecto municipal.
Como arquitecto, contribuí a la recuperación del patrimonio arqueológico tarraconense, muy especialmente a través de la Sociedad Arqueológica Tarraconense (SAT), de la cual fue socio desde 1875 y tesorero desde 1901.
El año 1876, la SAT lo designó como comisionado para supervisar los trabajos de restauración que se tenían que hacer en el mosaico de la Medusa encontrado en la cantera del puerto, pieza de la cual era propietaria la mencionada sociedad. Aquel mismo año fue nuevamente escogido como comisionado por tal que valorara qué eran las partes del monasterio de Poblet que necesitaban una intervención más urgente, valoración que tenía que facilitar el impulso que la Arqueológica quería dar a la restauración del edificio cistercense.
Ya como miembro de la directiva de la SAT, realizó más tareas para esta entidad como la valoración el 1902 de unos terrenos para la construcción del futuro museo arqueológico que la entidad promovía, o como miembro de la comisión creada por la SAT para la adquisición de objetos arqueológicos para el museo.
El 1883 fue nombrado arquitecto municipal y como tal dirigí la reforma y ampliación del museo arqueológico (1895). Años después, redactó el proyecto del nuevo museo que quería construirse en los terrenos que el Ayuntamiento había ofertado al sido el año 1915 sobre el entonces paseo de Santa Clara. A Ramon Salas se deben de la barandilla del balcón del Mediterráneo, el pedestal del monumento a Roger de Llúria (1889), el antiguo edificio de las hermanitas de los pobres, el edificio de la Antigua Audiencia de la plaza del Pallol, el ermita de la Salud (1908), el convento de las Carmelitas Terciárias, la plaza de bravos, la iglesia de San Pedro Apóstol del Serrallo, el teatro de lo Atendéis de la clase obrera de Tarragona, el Ayuntamiento de Valls, el Cuarto de la Propiedad Urbana, del año 1899, la casa Castellví de la Rambla, así como otras mansiones que se encuentran en la Rambla, como es el caso de la construcción el año 1907 de su casa a la Rambla, una construcción neogòtica, con elementos del modernismo y del chorigueresco, etc. Algunos de sus trabajos urbanísticos, son lo trazado actual de la carretera nacional a su entrada a la ciudad hasta la rambla nueva y el estudio sobre el ensache del núcleo urbano de Tarragona.
Durante el tiempo que ocupó el cargo municipal, puso especial cura en el control de los solares donde se trabajaba, velando por los restos arqueológicos que pudieran aparecer. También le debemos de la lápida que se encuentra en la parte derecha de la fachada del Ayuntamiento, la cual grafica la planta del circo romano sobre el trazado de las calles y las casas actuales.
El año 1890 fue nombrado arquitecto provincial, y pasó a ser vocal de la comisión de monumentos, desde donde se pudo dedicar de pleno a los restos del monasterio de Poblet abandonado y malmetido a raíz de los movimientos de 1835. Al mismo tiempo trabajó en la restauración de Santas Creus. Como fruto de esta dedicación aparecieron sendas guías sobre los monasterios, como por ejemplo: Guía histórica y artística del Monasterio de Poblet, Tarragona, 1893; Guía histórica y artística de Santas Creus, Tarragona, 1894; Resumen de la Guía histórica y artística del Monasterio de Poblet, Tarragona; 1914.
Cuatro años después, el 1894, fue nombrado arquitecto diocesano y realizó varias tareas de restauración a la catedral con motivo del congreso católico que tuvo lugar. Posteriormente realizó de otros de mejora y de construcción de diferentes dependencias como por ejemplo el vestidor del Capítulo y la reforma de la sagristia, e intervino asimismo en la creación del museo diocesano.
Un nuevo cargo se sumó a los que ya ejercía, el de arquitecto del Ministerio de Fomento para la zona de Catalunya y Aragón. De esta época destacan las obras que dirigí de consolidación del fundamentos de la basílica de Pilar en Zaragoza, así como otros proyectos públicos a Calahorra, Tortosa, Caspe y Valls. Por sus méritos, fue nombrado "Caballero de la Real Orden de Isabel la Católica" y académico de la "Real Academia de Bellas Artes de San Fernando".
Sus días finalizaron en Tarragona el 4 de abril de 1926 descansando su cuerpo junto al de su hermana Dolors Ricomá, a la tumba número 12 de la placeta que hay al final de la vía de Santo Joan del cementerio de Tarragona, justo junto a la escultura de Jesús resucitado, tumba ante la cual cada año la Hermandat le hace un homenaje mediante la ofrenda floral que tiene lugar el domingo cuando la Entidad ofrece una Santa Misa el día de la Fiesta de la Hermandad. Por deseo de sus herederos, el archivo personal y profesional de en Ramon Salas, se encuentra en el Archivo Diocesano de Tarragona. Entre los documentos allí depositados, hay bastante documentación relativa a nuestra Hermandad, a su creación, dibujos sobre el diseño del paso del Nazareno, las figuras, etc. Como anécdota, el escultor Félix Ribas, inmortalizó la figura del arquitecto tarraconense a la parte posterior de los vestidores canonicales, y que encontramos bajando las escaleras que dan acceso al claustro de la Catedral, este hecho seguramente se debe de a que Félix Ribas y Ferrer, siempre fue el escultor preferido del arquitecto, del cual siempre tuvo apoyo y ayuda.
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